Este
libro fue concebido antes del “11 de septiembre” y se desmarca intencionadamente
del discurso occidental que explica la realidad de la mujer musulmana de forma
paternalista.
Lejos de observar la realidad con curiosidad, interés o simple indignación,
“Sólo las diosas pasean por el infierno” analiza los derechos
de las mujeres desde dentro, con el distanciamiento de la ironía y con el conocimiento
de la historia, la economía y la política, a fin de demostrar que cristianas,
judías y musulmanas son más iguales de lo que se cree: han crecido sometidas
a sus respectivas religiones, arma que en manos de los poderosos sirve para
mantener un sistema en el que siempre ganan los mismos.
Este libro muestra cómo las tres religiones pasean a sus mujeres por el infierno
y consiguen que el sexo se convierta en una herida desde la infancia. El libro
habla del valor político y económico del deseo, de la trascendencia social de
los sueños, de la memoria de las mujeres y la conciencia de los hombres, de
cómo la religión puede trastocarlo todo y conseguir que hasta el ocio sea un
vicio.