Los ciudadanos de este siglo se enfrentan a nuevas situaciones que obligan a cambiar la percepción de ellos mismos y por tanto su relación con "el otro" (un ser diferente a mi, autónomo, con iniciativas y valores propios). Esto les convierte en portadores de grandes cantidades de miedo, pésimo material para tender puentes.
Aceptar que somos aprendices desbordados por el temor a lo desconocido nos coloca en una buena situación para iniciar diálogos que cada vez son más necesarios.
Algunos ya se han puesto en marcha y la Escuela de Diálogo se hace eco de sus experiencias a través de una herramienta universal, Internet. En sus aulas virtuales los expertos y los hambrientos de conocimiento comparten un espacio de diálogo.
Los artículos de esta escuela global hacen visibles los argumentos de los protagonistas de situaciones en conflicto que encontraron caminos para el diálogo; de los mediadores que lo ejercitan diariamente; de los historiadores del pensamiento que recuperan la memoria de aquellos que indagaron en este concepto; los maestros de religiones cuyos practicantes hoy protagonizan situaciones de conflicto; filósofos y terapeutas que acercan la reflexión a la emoción; científicos que hacen sostenible el diálogo del ser humano con el planeta…