
Nuevo concepto de documental.
Defiendo un modelo de negocio sostenible y mucho más: No basta con analizar la huella ecológica de la producción de la obra. Limitar el gasto energético, la emisión de Carbono, etc son pasos necesarios pero insuficientes, porque lo que hay que cambiar no sólo es la forma de producir y de crear.
En esta línea se inscriben los rodajes sostenibles, que apuestan por limitar la grabación a unas pocas escenas "excelentes" (por su valor narrativo, lo que obliga a un trabajo de reflexión creativa previo) y combinar esta limitación con el reciclaje de imágenes y materiales. De este modo planteo una reapropiación del collage documental adaptándolo a criterios de sostenibilidad que vayan más allá que su significado artístico y que incorporen nuevos argumentos desde el punto de vista político. Puse en práctica este modelo de producción en el audiovisual Palabras para cambiar el mundo, presentado el 23 de septiembre de 2009 en el XII congreso de UGT en Baleares. La pieza utiliza una escena rodada "ad hoc" y el resto de imágenes provienen del archivo de los informativos. A partir de este tipo de montaje se recupera la identidad obrera de las islas durante los años 2005-2009.
Además, propongo un modelo narrativo: la elaboración de estructuras narrativas inspiradas en la biomímesis (pautas de comportamiento de la naturaleza). Así, en Olvidados en Cabrera, el retrato del microcosmos de la naturaleza de Baleares permite relatar un capítulo de la historia de las islas: el de los soldados franceses presos en Cabrera entre 1809 y 1814. Este audiovisual forma parte de la exposición organizada por el Parque Nacional de Cabrera que se expuso en el CaixaForum de Palma de Mallorca desde octubre de 2009 a enero de 2010 y actualmente está en itinerancia.
Otro aspecto del documental orgánico determina la actitud creativa. En este caso la autora no capta las imágenes o convive con sus protagonistas, sino que se deja "afectar" por el entorno al margen de su impacto como noticia. El resultado de este ejercicio se muestra en Imago. Esta mujer es una isla, pieza seleccionada por el XVIII Festival de Cine de Madrid, Plataforma de Nuevos Realizadores, dentro de la sección Experimenta. El audiovisual forma parte del genérico IMAGO, proyecto que contó con el apoyo de la VEGAP en su fase de desarrollo en 2006.
También reviso el modelo de la producción: ha de ser porosa. Es decir, generar beneficio en el entorno en el que se desarrolla a lo largo del proceso de producción. No se trata de esperar al reparto del beneficio que el producto genere en el mercado, sino hacerlo rentable con criterios ajenos a la lógica de la economía de mercado. Esta es la clave del proyecto que ya está en marcha: Tap de cortí, las semillas laten (en colaboración con Slow Food Baleares)