“El Islam Sin Velo”
Nazanin Amiriam y Martha Zein
Ediciones “Bronce” (Planeta) 2009
Un libro escrito por dos autoras es, por esencia, dialogante. En este caso, las que se ponen al frente de este ensayo son diferentes: Nazanín Amiriam, persa, con una trayectoria de compromiso político que complementa con su formación como politóloga. Martha Zein, germanoespañola, con una trayectoria de compromiso vital que complementa con su formación como narradora. Ambas miran el mundo desde prespectivas diferentes pero tienen puesta la retina en el mismo objetivo: recordar que la división irreconciliable del mundo que opone “Occidente” a “Islam” es una confrontación prefabricada e interesada.
Deshacer ficciones políticas como ésta es una forma de crear puentes, de permitir que el diálogo fluya entre los ciudadanos creyentes y laicos, de hacer visibles los lazos que vinculan las religiones semíticas que hoy parecen protagonizar la mayoría de las confrontaciones bélicas (judios, cristianos y musulmanes)…
Es frecuente que las confrontaciones estén sembradas de prejuicios, pues el desconocimiento permite convertir al “otro” en un enemigo absoluto. Los enemigos absolutos son rentables, crean consumidores de ideologías, de armas, de propaganda… Esta entelequia es, además, entretenida, genera discursos únicos, elimina de un plumazo las disgresiones, y mantiene ocupadas las mentes en un número limitado de asuntos. Frente a estos intereses, los datos, las explicaciones, las reflexiones que se vierten en este ensayo abren puerta a los interrogantes… y las preguntas no tienen la naturaleza asertiva de las sentencias, son flexibles por naturaleza, y generalmente unas acompañan a otras en una imparable espiral de dudas.
“El Islam sin Velo” parte de la curiosidad de las autoras por el que les parece diferente (¡ellas, una persa y una europea, ya se miran la una a la otra como diferentes!) y permite que en el camino del conocimiento aparezca la perplejidad y la sorpresa.
El menú del libro es largo y variado, con platos fuertes como el capítulo denominado “el mártir, el suicida y el homicida”, que aborda la muerte de tal modo que reescribe el fenómeno de los atentados suicidas.
Existen otros, aparentemente dulces, como “La medida del tiempo” que sin embargo muestran hasta qué punto las diferencias sutiles condicionan la vida cotidiana hasta dificultar la convivencia y, al mismo tiempo, se trata de contrastes irónicamente coyunturales.
El vegetarianismo, la defensa de los derechos de los animales o el misticismo, demuestran que las diferencias religiosas son relativas y que existen numerosos temas en los que sus creyentes pueden asentar fructíferos diálogos porque tienen más elementos comunes de los que imaginan.